Volkswagen ha reestructurado su hoja de ruta para vehículos eléctricos (VE), priorizando la optimización de la plataforma MEB+ para lanzamientos inminentes y, en consecuencia, posponiendo la introducción de su arquitectura de próxima generación, la SSP (Scalable System Platform). Este cambio estratégico, impulsado por la dirección actual bajo el CEO Thomas Schäfer, modifica los planes anteriores establecidos por sus predecesores, Herbert Diess y Ralf Brandstätter, quienes habían proyectado la transición del MEB al SSP para el periodo de 2025 o 2026. La nueva directriz busca asegurar la competitividad a corto plazo mientras se gestionan los desafíos técnicos actuales.
El enfoque inmediato de la marca alemana se centra en el lanzamiento europeo, previsto para 2026, de su vehículo eléctrico compacto de acceso, denominado VW ID. Polo, con un precio inicial estimado en torno a los 25.000 euros. Este modelo, que compartirá arquitectura con el Cupra Raval, se fabricará en la planta de Martorell, España. Inicialmente, el ID. Polo utilizará baterías NMC, si bien las versiones más asequibles con química LFP llegarán al mercado entre seis y nueve meses después, hacia finales del verano o el otoño de 2026. El ID. Polo, con una longitud aproximada de 4,05 metros, se posiciona como un competidor directo del Renault 5 y se estima que ofrecerá un volumen de maletero de 440 litros.
Los modelos eléctricos ya existentes, como el VW ID.3 y el ID.4, recibirán una modernización integral al migrar a la plataforma MEB+ antes de que concluya 2026. Esta actualización de la arquitectura MEB, que ha servido de base para la generación actual de eléctricos de VW, introduce mejoras significativas en autonomía y eficiencia, incluyendo la integración de motores más eficientes como el APP290. Específicamente, el ID.3 experimentará un rediseño en la primavera de 2026, adoptando el nuevo lenguaje estético denominado 'Pure Positive' y reintroduciendo controles físicos, como botones, en sustitución de las barras deslizantes táctiles.
El núcleo de esta recalibración es el aplazamiento de la plataforma SSP, diseñada para ser la base del sucesor eléctrico del Golf. El debut del primer modelo basado en SSP se ha retrasado hasta el año 2028 en Europa, un ajuste atribuido a las complejidades en el desarrollo del software interno, responsabilidad de Cariad, que debe soportar funcionalidades avanzadas como la conducción autónoma de nivel 4. Este retraso afecta también al sucesor del ID.4, pospuesto a 2029, y al modelo interno 'T-Sport', aplazado a 2031. La extensión de la vida útil de la plataforma MEB, con una inversión adicional estimada de hasta 1.500 millones de euros, se presenta como una medida pragmática para gestionar costes operativos en el actual entorno económico.
Volkswagen mantiene su objetivo de que todos los vehículos introducidos globalmente a partir de 2026 sean exclusivamente eléctricos, apoyando su meta corporativa de consolidarse como el principal fabricante de volumen a nivel mundial para 2030. La plataforma MEB+ actuará como un puente tecnológico, facilitando la integración de soluciones como las baterías LFP para abaratar los modelos de entrada, hasta la llegada de la SSP, cuya implementación se proyecta ahora más cercana a finales de la década.


