El mercado de futuros de Aceite de Palma Crudo (CPO) en la Bolsa de Derivados de Malasia experimentó una tendencia a la baja al concluir el año 2025 e iniciar el 2026. Esta presión vendedora se debió principalmente a indicadores de demanda a corto plazo que mostraban un debilitamiento y a las habituales tomas de ganancias por parte de los operadores. El contrato de referencia de CPO para marzo de 2026 finalizó su última jornada de 2025, el miércoles 31 de diciembre de 2025, cotizando a RM3,998 por tonelada.
Esta cotización sentó las bases para una debilidad posterior. De hecho, los futuros del aceite de palma malasio descendieron cerca de un 1% en la primera sesión de negociación de 2026, el viernes 2 de enero de 2026, manteniéndose cerca del umbral de MYR 4,000 por tonelada. Un informe específico señaló una caída del 1.19%, situando el precio en MYR 4,002 por tonelada. Este panorama inmediato de pesimismo contrasta con las expectativas subyacentes de una recuperación de precios impulsada por los picos estacionales de consumo.
La debilidad observada a finales de 2025 se produjo después de un repunte en diciembre, el cual había sido inicialmente sostenido por un volumen significativo de importaciones desde India. Este país asiático había incrementado sus adquisiciones en un 60% durante los primeros 25 días de diciembre en comparación con el mes anterior. Sin embargo, el posterior declive en los precios se atribuye a una notable desaceleración en la actividad exportadora.
Los datos de AmSpec revelaron que las exportaciones de Malasia cayeron un 5% en diciembre de 2025, totalizando 1.2 millones de toneladas. Adicionalmente, las encuestas de carga de mercancías indicaron una reducción de entre el 5.2% y el 5.8% para el periodo del 1 al 25 de diciembre, comparado con noviembre. Esta contracción en las ventas al exterior es un factor clave que ha mermado el ánimo del mercado.
A esta contracción de las exportaciones se sumó un factor cambiario determinante: el fortalecimiento del ringgit malasio. La moneda local se acercó a su nivel más alto en cuatro años y medio, encareciendo el aceite de palma malasio para los compradores internacionales y, por ende, atenuando las perspectivas inmediatas de demanda. Este encarecimiento relativo es un duro golpe para la competitividad del producto en el escenario global.
Además de las dinámicas internas de oferta y demanda, los factores macroeconómicos también están ejerciendo una presión bajista sobre las valoraciones del CPO. Específicamente, la caída en los precios del petróleo crudo, que es un insumo fundamental para la producción de biodiesel, ha mermado la propuesta de valor del aceite de palma en el sector energético. El 2 de enero de 2026, el crudo WTI cerró cerca de los $57.42 por barril, tras registrar su mayor pérdida anual desde 2020, mientras que el Brent se cotizaba alrededor de los $61 por barril. Esta correlación suele traducirse en un sentimiento más suave en todo el mercado de aceites vegetales.


