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Editado por: Sergey Belyy1

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Un estudio fundamental, publicado el 11 de noviembre de 2025 en la revista Pediatric Research, ha determinado las limitaciones de la suplementación con lactoferrina bovina (bLf) en la mitigación de secuelas intestinales inducidas por la restricción del crecimiento posnatal temprano en modelos murinos. La investigación, dirigida por Léa Chantal Tran y su equipo, examinó cómo la privación nutricional inicial afecta la arquitectura intestinal y la expresión de los genes del reloj molecular, factores esenciales para la homeostasis gastrointestinal y la vigilancia inmunológica.
El diseño experimental simuló las condiciones de ingesta comprometida que enfrentan los neonatos prematuros o aquellos con restricción del crecimiento intrauterino, una población particularmente vulnerable a morbilidades intestinales graves. Los hallazgos clave revelaron que esta restricción temprana induce alteraciones significativas en la estructura del intestino y simultáneamente desregula los ritmos circadianos fundamentales para su función óptima. Los investigadores evaluaron específicamente si la administración oral de bLf durante el periodo de lactancia podría revertir estos efectos adversos observados en el intestino neonatal.
La lactoferrina bovina, una glicoproteína presente en la leche conocida por sus propiedades antimicrobianas y su potencial para fomentar el crecimiento intestinal, había sido objeto de investigaciones previas que sugerían un efecto protector contra la enterocolitis necrosante (NEC) en recién nacidos. Sin embargo, los resultados del ensayo con el modelo de ratón desafiaron estas expectativas, demostrando de manera concluyente que la suplementación con bLf no logró contrarrestar las consecuencias multifacéticas de la deprivación nutricional temprana en el contexto de la restricción del crecimiento.
Un punto focal del estudio fue la disrupción en la expresión de los genes del reloj molecular, los cuales orquestan los ciclos biológicos diarios, subrayando que el impacto de la restricción excede los meros marcadores estructurales o inflamatorios. La relevancia de este descubrimiento se extiende al ámbito clínico actual, dada la creciente incidencia global de nacimientos prematuros y las complicaciones asociadas al crecimiento deficiente. La investigación de Tran y colegas obliga a reevaluar las estrategias terapéuticas, sugiriendo que las intervenciones enfocadas únicamente en aspectos nutricionales o antimicrobianos pueden ser insuficientes cuando el daño al desarrollo intestinal y circadiano ya está establecido en la etapa neonatal.
El análisis de los investigadores concluye que la restricción del crecimiento posnatal temprano impone un patrón de disrupción intestinal y circadiana que la suplementación con lactoferrina bovina, administrada durante la lactancia, no consigue mitigar. Este hallazgo establece una directriz para la investigación futura, señalando la necesidad de explorar estrategias complementarias o terapias combinadas que aborden la cronobiología intestinal junto con el soporte nutricional para esta población de alto riesgo. La investigación subraya la complejidad de la salud intestinal neonatal, donde la sincronización de los ritmos biológicos es tan vital como el aporte de nutrientes específicos.
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