Informe de la ONU: Miles de millones aún carecen de agua segura y saneamiento, se requiere acción urgente

Autor: max four

Un informe de las Naciones Unidas, publicado el 26 de agosto de 2025, pone de relieve un desafío global de proporciones críticas: la persistente carencia de acceso a agua potable segura y servicios de saneamiento para miles de millones de personas en todo el planeta. Según el documento, aproximadamente una cuarta parte de la población mundial, lo que representa a más de 2.100 millones de individuos, todavía no dispone de servicios de agua potable gestionados de manera segura. De esta cifra, unos 106 millones de personas dependen de fuentes de agua superficial no tratada, una situación que no solo acarrea graves riesgos para la salud pública, sino que también frena el desarrollo global. Estos hallazgos indican de manera alarmante que el mundo está lejos de alcanzar el objetivo fijado para 2030 de garantizar el acceso universal a estos servicios vitales.

Rodger Kirsch, quien lidera el Departamento de Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha subrayado con firmeza que el acceso al agua, el saneamiento y la higiene constituye un derecho humano fundamental y no un simple lujo. Kirsch hizo hincapié en la necesidad imperiosa de acelerar los avances actuales, poniendo especial énfasis en la protección de las poblaciones más vulnerables. El informe detalla una clasificación de los servicios hídricos en cinco niveles distintos, destacando que 106 millones de personas aún se ven obligadas a recurrir a aguas superficiales sin tratamiento. A pesar de los retos, se han registrado progresos: desde el año 2015, 961 millones de personas han logrado acceder a agua potable gestionada de forma segura, lo que ha permitido elevar la cobertura global del 68% al 74%. No obstante, la brecha sigue siendo inmensa, con 2.100 millones de personas aún desprovistas de estos servicios esenciales.

En el ámbito internacional, el número de naciones que han logrado erradicar el consumo de agua superficial ha ascendido a 154. Si bien es cierto que 89 países han alcanzado la meta del acceso universal a servicios básicos de agua potable, apenas 31 han conseguido implementar servicios gestionados de manera segura para toda su población. Resulta preocupante que en 28 naciones, localizadas predominantemente en el continente africano, más de una cuarta parte de sus habitantes siga privada incluso del acceso básico al agua. En cuanto al saneamiento, la situación muestra matices similares: desde 2015, 1.200 millones de personas han obtenido acceso a servicios gestionados de forma segura, incrementando la cobertura del 48% al 58%. Sin embargo, el déficit persiste, ya que 3.400 millones de personas carecen de saneamiento seguro y 354 millones de individuos todavía practican la defecación al aire libre.

Cecilia Sharpe, directora de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF, ha resaltado el profundo y devastador impacto que esta crisis tiene sobre la infancia. Sharpe afirmó que el acceso a agua segura y saneamiento es un pilar indispensable para la salud, la educación y las perspectivas futuras de los niños y niñas. Asimismo, señaló la carga desproporcionada que soportan las niñas, quienes frecuentemente asumen la tarea de recolectar agua, enfrentándose a riesgos adicionales durante el proceso. El informe también pone de manifiesto disparidades significativas: los habitantes de los países menos adelantados tienen más del doble de probabilidades de carecer de servicios básicos en comparación con otras regiones. Además, las personas en contextos de fragilidad enfrentan desventajas considerables, y aunque se han observado mejoras en las zonas rurales, estas siguen rezagadas frente a las áreas urbanas, donde la cobertura parece haberse estancado.

Con el fin de abordar esta emergencia global, el Foro Mundial del Agua de las Naciones Unidas se llevará a cabo en los Emiratos Árabes Unidos del 2 al 4 de diciembre de 2026. Este evento internacional tiene como objetivo primordial fomentar la cooperación global y dinamizar las acciones necesarias para cumplir con el compromiso de acceso universal al agua segura y al saneamiento antes de la fecha límite de 2030. La urgencia que describe el informe demanda una intensificación de los esfuerzos internacionales y una inversión estratégica sin precedentes para asegurar que estos derechos humanos básicos se conviertan en una realidad tangible para todos los habitantes del planeta, sin dejar a nadie atrás.

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