El actor alemán Udo Kier, cuya carrera abarcó más de doscientas producciones cinematográficas, falleció a los 81 años. La confirmación de su deceso, ocurrido en un hospital de Palm Springs, California, fue proporcionada por su pareja. Kier construyó una trayectoria de seis décadas, alcanzando un estatus de culto gracias a su trabajo inicial junto al artista pop Andy Warhol y sus interpretaciones recurrentes de personajes excéntricos y antagonistas.
Su presencia escénica y su versatilidad le permitieron moverse con fluidez entre el cine experimental europeo y las producciones comerciales de Hollywood. La colaboración constante con directores de renombre internacional definió gran parte de su prestigio artístico. Kier mantuvo vínculos creativos frecuentes con figuras clave del cine de autor, incluyendo a Lars von Trier, Rainer Werner Fassbinder y Werner Herzog, este último dirigiéndolo en filmes que exploraron los límites narrativos y dialogaron con las vanguardias europeas.
Nacido en Colonia, Alemania, el actor comenzó a ganar notoriedad internacional a finales de la década de 1960 con títulos que desafiaban las convenciones narrativas de la época. Su formación en el cine europeo le proporcionó una base sólida para sus incursiones posteriores en el mercado estadounidense. El público masivo reconoció a Kier por sus apariciones en éxitos de taquilla que contrastaban con su filmografía independiente, entre los que se cuentan la ciencia ficción *Blade*, la epopeya espacial *Armageddon* y la comedia *Ace Ventura: Pet Detective*.
Esta habilidad para alternar entre el cine de arte y ensayo y el entretenimiento popular subraya su versatilidad actoral, una cualidad poco común en intérpretes de su calibre. Su capacidad para encarnar figuras complejas, desde villanos carismáticos hasta personajes de culto, le aseguró un lugar distintivo en la memoria cinematográfica. Su último proyecto acreditado fue el thriller político *The Secret Agent*, presentado en el Festival de Cine de Cannes en 2025, lo cual subraya su compromiso con el cine hasta el final de su vida activa. La industria lamenta la pérdida de un actor que desafió las categorizaciones fáciles y dejó una huella indeleble en géneros dispares.



