Perú se ha consolidado como el líder indiscutible en la exportación de mandarinas dentro de Sudamérica y ocupa el séptimo puesto a nivel mundial. En los primeros cinco meses de 2025, las exportaciones de cítricos peruanos superaron las 100,000 toneladas, un aumento del 50% respecto al mismo período del año anterior. Las mandarinas representaron el 62% de este volumen, afianzando su posición como el segundo cítrico más exportado globalmente, solo detrás de la naranja.
Entre enero y mayo de 2025, las exportaciones de mandarina fresca mostraron un crecimiento alentador. En mayo de 2025 se enviaron 25,687 toneladas por un valor de $32.1 millones, lo que significó un incremento del 47% en volumen y 42% en valor en comparación con el año anterior. Los principales mercados de destino, como Estados Unidos, Japón y Canadá, experimentaron aumentos significativos en sus importaciones, siendo Estados Unidos el principal comprador, seguido por Japón, que mostró el mayor crecimiento relativo, y Canadá.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos. El cambio climático afecta el equilibrio azúcar-ácido de la fruta, y la amenaza de plagas como el HLB (Huanglongbing) representa un riesgo constante. En Brasil, la incidencia del HLB en el estado de São Paulo aumentó del 22% en 2021 al 38.06% en 2023, evidenciando la gravedad de esta enfermedad para la citricultura. Adicionalmente, los altos costos logísticos merman la competitividad de los productos sudamericanos. En Perú, se ha observado una disminución en la floración de variedades como la W. Murcott, lo que podría impactar la disponibilidad de mandarinas de temporada tardía.
A pesar de estos obstáculos, las proyecciones para la campaña de exportación de mandarina de 2025 son positivas. Se anticipa una recuperación en las variedades tempranas y un crecimiento sostenido en las tardías, aunque se espera que la expansión acumulada se modere a un 8-9% hacia el final de la campaña. La estrategia peruana se centra en la calidad y la diferenciación varietal. Para asegurar la sostenibilidad futura, es crucial revitalizar la inversión en plantaciones y fortalecer el acceso a mercados estratégicos, con especial enfoque en Asia.
El desarrollo del megapuerto de Chancay promete reducir los tiempos de tránsito a Asia, abriendo nuevas oportunidades para los cítricos peruanos en mercados como Vietnam e Indonesia. La diversificación de mercados es clave, ya que si bien Estados Unidos sigue siendo un destino importante, Europa, Centroamérica y otros mercados asiáticos ganan protagonismo. La mejora de la infraestructura logística y la optimización de la cadena de suministro son fundamentales para superar los desafíos y capitalizar las oportunidades de crecimiento en el dinámico mercado global de cítricos.



