
¿Estás hablando en serio? No puede ser.
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¿Estás hablando en serio? No puede ser.
En el año 2025, la administración de Donald Trump implementó aranceles sustanciales que redefinieron de manera fundamental el comercio transfronterizo. Esta medida económica ha impulsado a numerosos ciudadanos estadounidenses a buscar opciones de compra más ventajosas en México. Los gravámenes específicos, que han provocado un cambio notable en el comportamiento del consumidor, incluyen una tasa del 25% aplicada a una amplia gama de importaciones mexicanas, un arancel del 50% sobre productos de acero y aluminio, y un impuesto adicional del 25% dirigido a vehículos y piezas automotrices que contengan componentes no estadounidenses.
Esta recalibración económica ha generado un incremento significativo en las adquisiciones realizadas por estadounidenses en territorio mexicano, enfocándose especialmente en artículos de uso diario, como los útiles escolares. Los establecimientos comerciales situados a lo largo de la frontera norte de México han documentado un aumento considerable en sus volúmenes de ventas, registrando incrementos que oscilan entre el 15% y el 20% en algunos casos. Adicionalmente, se ha cuantificado un aumento aproximado del 10% en el flujo de consumidores que cruzan desde Estados Unidos.
Abraham Rodríguez, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Fenaco) en Tamaulipas, enfatizó el impacto positivo de esta tendencia en las empresas fronterizas. Asimismo, Eva María Muñoz, quien preside la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (Amacarga), corroboró esta dinámica, señalando que la demanda de artículos para el regreso a clases por parte de compradores estadounidenses ha sido un factor directo en el aumento de las cifras de ventas regionales.
En un contexto económico más amplio, el promedio de la tasa arancelaria aplicada por Estados Unidos experimentó un alza considerable en 2025, alcanzando su nivel más elevado en más de un siglo. Este incremento arancelario no solo ha modificado la dinámica comercial, sino que también ha moldeado la percepción del consumidor. Ciertos informes señalan una tendencia conocida como "gasto apocalíptico" (doom spending), donde los consumidores adquieren bienes anticipadamente, previendo futuros aumentos de precios derivados de los aranceles.
Un factor adicional que elevó los costos de importación para las empresas fue la supresión de la exención de minimis de la Sección 321. Esta regulación permitía anteriormente la importación de mercancías libres de impuestos siempre que su valor fuera inferior a $800, obligando ahora a las compañías a implementar nuevas estrategias de almacenamiento y distribución. Si bien los aranceles tienen como objetivo declarado fortalecer las industrias nacionales, disminuir el déficit comercial estadounidense y ejercer presión sobre México y Canadá en relación con la inmigración ilegal y el narcotráfico, su implementación ha generado un efecto dominó en las economías regionales.
El encarecimiento de las mercancías importadas se traduce en un aumento de precios para los consumidores finales, afectando a múltiples sectores, desde la industria automotriz hasta los alimentos básicos. Por ejemplo, los gravámenes impuestos a los productos agrícolas mexicanos pueden contribuir directamente a elevar el costo de la canasta básica en Estados Unidos. Por otro lado, esta modificación en los patrones de compra representa una oportunidad clara para que los negocios fronterizos mexicanos prosperen en medio de estas condiciones comerciales fluctuantes. La ubicación estratégica y el clima económico actual permiten a estas empresas capitalizar el creciente interés del consumidor estadounidense. Este entorno comercial en evolución subraya la profunda interconexión de las economías y la rapidez con la que las decisiones políticas pueden modificar las rutas de consumo, evidenciando una búsqueda colectiva de valor y la persistencia del flujo comercial.
Zócalo Saltillo
El País
Expansión Política
UNCTAD